Si bien antes los depósitos eran las ‘vedettes’ del mercado financiero, ahora esa categoría ha pasado a manos de las cuentas bancarias que han vuelto a tomar impulso en los últimos meses.
Los datos divulgados recientemente por el Banco de España revelan que la distribución del ahorro de las familias ha cambiado de rumbo. En los seis primeros meses del año, el volumen de dinero de las cuentas de ahorro ha incrementado 11%, mientras que el de los depósitos ha bajado 2,5%.
Una de las causas de esta movilidad es que las rentabilidades que ofrecen los depósitos han perdido atractivo, llegando a intereses similares a los que ofrecen las cuentas de ahorro.
Otro de los motivos que ha motivado a cambiar de tendencia a los ahorristas es el acceso a la liquidez. Los depósitos son imposiciones a plazo fijo que penalizan la cancelación anticipada, mientras que la mayoría de las cuentas bancarias permite liquidez total y parcial sin que esto conlleve a pagos extras.
Otra de las ventajas que ponen a las cuentas bancarias por encima de los depósitos es que en el primer caso los intereses se depositan todos los meses dejando al cliente dos posibilidades: la de disfrutar de la rentabilidad gracias a la liquidez o la de generar intereses sobre intereses, en caso de que no se disponga del capital invertido.
Los gastos. Los depósitos conllevan, generalmente, a gastos extra. En caso de penalización, como ya os dijimos, y por administración, apertura y liquidación del depósito, aunque con la banca online mucho de estas comisiones han desaparecido. Las cuentas bancarias también tienen sus gastos, pero todo dependerá del tipo de producto que se contrate. Por eso siempre hay que fijarse bien en las características.