Leyendo recientemente una noticia del diario El País que revelaba que por primera vez en 15 años caerá la renta de las familias españolas, nos surgió una pregunta que de se seguro muchos bancos ya se la habrán hecho: ¿Cómo pueden ahorrar si cada vez ganan menos?
Ese es el dilema. Una buena parte de los españoles ya se ha olvidado de lo que es ahorrar y esto se ve en la reducción de los índices de contratación de productos como los depósitos y las cuentas de ahorro que, pese a que las entidades se esfuerzan con promociones y regalos, son cada vez menos solicitados.
Nada de esto es de extrañarnos. Los sueldos tan bajos (con el mileurismo de moda) y la tasa de paro a la orden del día, forman un panorama poco alentador que hace a los españoles centrarse en una realidad: gastar el dinero en cosas prioritarias y si sobra se piensa en ahorrar, pero solo si sobra.
Porque no hay que negar que los españoles tienen una gran voluntad de ahorrar en todos los aspectos de la vida cotidiana. Así lo revela un estudio realizado por TNS Consumer que señala que más del 70% de los españoles intenta ahorrar pese a la crisis. Un 40% lo haría para tener un capital guardado en caso de cualquier eventualidad.
Pero la buena voluntad no siempre es suficiente. Inverco dio a conocer recientemente que las familias españolas ahorraron el año pasado un 12% menos con respecto a lo alcanzado en el año 2007, cuando la contratación de productos bancarios vinculados al ahorro creció de forma histórica.
Uno de los principales motivos, según explicó la patronal, es que las familias tuvieron un flujo de capital menor lo que les impidió ahorrar.
Pero el Banco de España hace una acotación que nos puede llenar de esperanzas: las familias siguen siendo las principales promotoras del ahorro en el país. Aunque cada vez dedican menos, son las que más aportan por encima de las empresas.
Estimular el ahorro en este época será una misión cuesta arriba tanto para las entidades como para el propio Estado, porque la solución no está siquiera en bajar los precios de los productos –como pasa ahora que tenemos niveles de deflación históricos—sino en mejorar los sueldos de los españoles y ajustarlos más a la realidad económica europea.