La rentabilidad media que ofrecen las entidades bancarias por sus depósitos ha caído a niveles tan bajos como los que se registraban en 2006. En el mes de febrero el promedio fue de 3,12%, casi el mismo porcentaje de rendimiento que ofrecían en noviembre de 2006: 3,09%.
Los datos divulgados por el Banco de España sobre la evolución de los tipos de interés en el mes de febrero de este año, revelan que de diciembre hasta finalizar el primer bimestre de 2009 el rendimiento de los depósitos cayó más de un punto tras haber alcanzado al cierre de 2008 los 4,18% de media.
Esto no es más que el resultado de una tendencia que se veía venir desde que estalló la crisis hipotecaria en Estados Unidos a mediados de 2007 y se produjo la crisis del pasivo en los bancos. Hace apenas unos seis meses el promedio de rentabilidad de los depósitos a un año rondaba el 5%. Ahora la realidad es otra y los clientes deben conformarse con rendimientos que, con suerte, pasen del 4% TAE.
Al superar los bancos la crisis del pasivo y no tener que sucumbir a esa carrera desesperada por captar dinero nuevo, era evidente que, de un momento a otro, la remuneración de los productos financieros bajase. Además, las decisiones del Banco Central Europeo de rebajar el precio del dinero empujaron a las entidades a tomar medidas “de un día para otro” y comenzar a restar rentabilidad a sus depósitos y cuentas bancarias.
Sin embargo, los depósitos no han dejado de ser productos de especial importancia y atractivo para los clientes. En las estanterías de los bancos aún quedan buenas ofertas que prometen remuneraciones constantes. De hecho, ya no encontramos aquellos productos que obligaban imposiciones mínimas por encima de los 6.000 euros. Ahora, podemos contratarlos a partir de un euro.
Siempre hay que tomar en cuenta las ofertas y revisar bien las condiciones, en especial, por el tema de la fiscalidad. Además, lo que recomendable es que diversifique sus ahorros en varios productos ya que el Fondo de Garantía de Depósitos sólo cubre hasta 100.000 euros en caso de quiebras bancarias.