El Reino Unido va a la cabeza en la mejora de las condiciones para la protección de los depositos. Esta no es una iniciativa espontánea, pues viene precedida de un estallido financiero que puso el candando a una de las entidades financieras más fuertes de esa zona: el Northern Rock.
Las hipotecas suprime dejaron su fuerte secuela en el sistema financiero y bancario de Reino Unido y pusieron en la cuerda floja los depositos de miles de familias, cuyos ahorros creían protegidos ante instituciones sólidas y una de las monedas más fuertes del mundo.
Para evitar el colapso, las autoridades británicas salieron al paso mejorando la garantía de depositos de los ahorristas. Poco a poco fueron subiendo la cifra, y ahora el grupo de beneficiarios es aún mucho mayor que el que se había hablando en un comienzo.
Hasta hace nada, sólo se garantizaba el 100% de las primeras 2.000 libras depositadas y el 90% de las siguientes 33.000 libras. Ahora, los británicos se comprometen a cubrir el 100% de las primeras 35.000 libras. En lenguaje de la UE: unos 50.000 euros.
Lo que no se ha visto es que esta señal de alerta se haya difundido por el resto de los países europeos. Por el contrario, la mayoría alega que la crisis de las hipotecas que comenzó en Estados Unidos pueda afectar notoriamente al viejo continente.
No obstante, sería preferible ir sobre seguro y apegarse al dicho que sabiamente alerta que “si ves las barbas de tu vecino arder…”